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Transfusión sanguínea y mitos religiosos

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atinachile.cl

No sabía si empezar con “Érase una vez…” o “Corría el año de…” o “Un día como hoy pero…”, así pues que he hecho de lado la narrativa común de un efeméride, para abrir paso al hecho. Nadie sabe a ciencia cierta si fue un 15 de Junio, aunque es en este día cuando se conmemora, lo que si es un hecho es que la primer transfusión sanguínea en un humano se realizó en 1667. También está en controversia quien la realizó, Jean-Baptiste Denys, médico personal de Luis XIV en Francia (puede que respaldado por su cargo), otras fuentes lo atribuyen a William Baja de origen inglés.

Pero otras cosas son seguras, el receptor fue un muchacho de 15 años, quien se había desangrado y el donante fue una oveja… sí, una oveja, de una u otra manera el niño se recuperó. A la postre, otras transfusiones oveja-humano no tuvieron éxito, por obvias razones de incompatibilidad, abandonándose la práctica poco a poco, llegando a quedar prohibida. Tampoco se sabía por qué, inclusive entre humanos no siempre esta práctica era eficiente, y es que no fue sino hasta 1907 que se descubrieron los 4 tipos de sangre. Estos estudios estaban basados en los descubrimientos del médico vienés Karl Landsteiner, quien en 1901, demostró la presencia de aglutininas y aglutininas iso en la sangre, trabajo que le valió el premio Nobel.

Hoy en día casi nadie discute los beneficios que ha implicado para la sociedad la transfusión sanguínea, digo casi, porque un grupo de gentes, practicantes de la secta de los “Testigos de Jehová” siguen insistiendo en negarse a recibir dicho tratamiento médico. Si bien el fundador de esta denominación religiosa, Charles Russel, no estableció como “pecado” este procedimiento, sino que lo hiciese Natan Knorr, un artículo titulado “La Santidad de la Sangre”, se basa en la prohibición bíblica al consumo de la sangre (lo que algunos grupos como los adventistas toman en forma literal), ¿pero desde cuando la transfusión y el comer sangre son lo mismo?

Tal y como menciona Ferney Yesyd Rodríguez, al comer estamos ingiriendo oralmente materia orgánica (vegetal, animal u hongos) los que al ser procesados en el aparato digestivo, se reducirán a componentes simples que pueden ser asimilados, es decir: glucosa, aminoácidos, ácidos grasos y glicerol, para pasar posterior a su absorción al torrente sanguíneo, para ser distribuido por todo el organismo. En contra parte, la transfusión es un proceso médico que busca restablecer el volumen sanguíneo, tras una pérdida de sangre. Si esta no se realiza, el transporte de oxígeno no puede realizarse y por ende el paciente puede sufrir choque y finalmente morir, situación que se ha visto reiteradamente en los hospitales, con tal de “no desagradar a Jehová Dios”

Todo esto lo fundamentan en otro error, la concepción de la vida. Los Testigos de Jehová basan toda su teoría en una interpretación al dedillo del versículo del Génesis 9:4 que dice “Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis”, de tal modo que fundamentan la vida en la sangre, por ende y bajo esa concepción, ¿los organismos unicelulares, vegetales y hongos no tienen vida, puesto que no tienen sangre?

El problema con las creencias fundamentalistas, es que no permiten ver más allá de lo que se les plantea ver. Me resulta impresionante, e inclusive me maravilla ver como la gente puede creer que el documento en el que se basan, por citar un ejemplo, el Levítico, uno de los libros en los que basan su prohibición a la transfusión, dice “Todo insecto alado que tenga cuatro patas, tendréis por abominación” Levítico 11:23. Si fuese este libro producto de un dios lleno de sabiduría y creador de todo lo existente, bien sabría que no hay insectos de cuatro patas, sino que todos cuentan con seis.

Pero debato con la misma fuente, ya en el nuevo evangelio, se habla de los talentos y de utilizar lo que nos fue dado pues bien, el principal atributo del hombre en relación a los animales es la razón y debemos utilizarla si no queremos ser “juzgados”, usémosla para analizar y meditar sobre aquello en lo que leemos y “creemos”. Sobre todo si pone nuestra vida en riesgo.

Me parece que el argumento de dejar que un hijo muera por falta de una transfusión para agradar a “Jehová dios”, es igual que el ofrecerlo en sacrificio para brindar su corazón a Huitzilopochtli y que no se oculte el sol el año entrante. Motivos mágicos que ya no van con la realidad de nuestros tiempos y van contra los derechos a la vida y la salud.

 

La homeopatía y medicinas alternativas en el paciente con trauma

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Un poco de diversión de vez en cuando no cae mal…  Aquí tenemos un poco de el gran poder de la homeopatía y otras “Medicinas” alternativas en el paciente con trauma.

¡Claro que sí, los científicos son peligrosos!

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Los mexicanos creen que los científicos son peligrosos. CONACYT (Imagen: foroanime.com)

Tal y como lo pongo en un comentario en su blog, el nuevo artículo de Martin Bonfil ha hecho que redirija el post que tenía planeado para hoy.  Ya había visto la encuesta del CONACYT publicada en El Universal que confirma, los científicos somos peligrosos. Pero, ¿por qué se alarman tanto? Si dice la verdad, somos muy peligrosos, es más tan solo de pensar en un científico escucho música lúgubre y se obscurece el ambiente.

En realidad no estoy siendo sarcástico, creo que sí somos peligrosos, porque ponemos en juicio todo y para aquellos que tienen sustentado su ser en una fe, sea cual sea y que viven agusto sin poner en tela de juicio lo que se les pone en frente, el científico resulta, no solo peligroso, sino inclusive o casi siempre incómodo. El hecho de que seamos humanos y que lo que nos diferencíe de los animales sea la razón no significa que todos la sepamos usar. Cuando alguien hace que esa razón en nuestra cabeza avance aunque sea un cuarto de vuelta, nos pone a temblar y nos causa miedo.

La Ciencia es tan peligrosa para los políticos como para los líderes religiosos.  Ya en una ocasión, escribía en mi blog personal (y ahora almacén de cuanto hago), que los divulgadores científicos estaban, a mi opinión cayendo en una espiral sin fin al solo tocar el tema de la Religión y su antítesis la Ciencia, tras de ello Martín me honro contestándome por Twitter, no lo recuerdo a cabalidad pero en algo así se resumía: “Es nuestra obligación como científicos y divulgadores de la Ciencia dar a conocer la verdad y desenmascar mitos. Estando en un medio de comunicación debo de hablar de lo más relevante en el momento y si en ese instante es una declaración de un Obispo diciendo una barbarie, mi deber está en señalarlo y derribar con evidencias sus argumentos” Si bien estas no fueron sus palabras exactas, fue lo que yo logré reunir de ellas y dejar en mi mente, si en mi corrió un lapsus bruti entonces, por favor, que me corrija. Pues bien, ¿qué más peligroso que eso?

Pero vayamos un poco más allá, derrumbemos un poco más allá de las religiones el día de hoy. Es cierto que México es un país sumamente “creyente”, tal vez practicante hasta lo que le conviene (como sus líderes nos han enseñado) pero no creo que ahí radique todo el asunto. Déjenme decirles por qué lo creo así.

Los Estados Unidos de América son también un país sumamente religioso (aunque ellos mismos quieran negarlo), tanto es así que su moneda trae inscrito “In God We Trust” y en el nombre de la religión encabezan guerras “santas”. Continuamente se tienen discusiones en torno a dichos temas, inclusive muchos de los más grandes debates sobre religión vs Ciencia se han dado ahí, en nuestro vecino del norte. Sin irnos más lejos fue ahí donde surgió la hipótesis del diseño inteligente y la tan afamada respuesta científica con el pastafarismo. ¿Pero entonces por qué cito a dicha nación?

Pues bien, a pesar de sus fuertes lazos con la religión, han sabido diferenciarlo y abrirle cabida a la Ciencia, a la Educación y a la Cultura. He manifestado mi postura en cuanto a que la Educación y la Ciencia son la base para mejorar la Economía de nuestro país, pues bien, los E.U.A. son un ejemplo de ello. Tal vez no el que más nos guste recibir, por ese falso orgullo nacionalista que tenemos (ya será motivo de otro post esta afirmación), pero tangible y latente, ¿queremos otro? Bien, Japón es otro ejemplo en el otro hemisferio de la Tierra, a pesar de ser sumamente allegados a sus tradiciones, inclusive a continuar con los métodos “tradicionales” de medicina, no han detenido su inversión en la Ciencia y la Tecnología, este ejemplo es aún más apantallante porque en menos de medio siglo se levantaro de haber estado en la ruina tras la 2a Guerra Mundial, a ser una de las potencias mundiales, tanto a nivel económico como científico, ¿o debiera decirlo al revés?

No recuerdo en que blog de Ciencia leía que si bien todos tenemos derecho a creer en algo, inclusive el texto citaba que se tiene derecho a creer que no se va a caer por las escaleras, debemos también se escépticos, cuestionar y preguntar, pero no detenernos ahí, sino a realizar las acciones necesarias para alcanzar la respuesta a nuestras preguntas. Pero en México parece que no es así, matamos la inquietud innata de los niños, para que de adolescentes ya no tengan cuestionamientos y de adultos no busquen respuestas. Esto no solo lo hacen las religiones, lo hacen los partidos políticos, las instituciones públicas, las empresas privadas que no quieren que se les pidan cuentas y se busquen las respuestas, pero inclusive lo hacemos nosotros en el día a día, preferimos la ignorancia que trabajar por obtener las respuestas.

Mientras que como padres se siga mermando la curiosidad de los hijos, mientras los gobiernos y las instituciones no vean en la Educación y la Ciencia una salida a los problemas económicos, culturales y sociales que tiene nuestro país, parecerá que la única salida que nos queda es ir a hacernos una limpia a Catemaco y visitar a Madame Sazú para que nos lea las cartas.

Por cierto, la imagen peligrosa del científico que tiene el pueblo, obviamente que no responde a mi planteamiento previo, pero si es una consecuencia del mismo, el vulgo no tiene acceso a la cultura, su mayor acercamiento es através de una cajita idiotizante en donde pasan películas, series, etc. en donde los científicos son locos, extravagantes y siempre andan tratando de hacer el mal. Puede que inclusive, a quienes tuvimos la fortuna de conocer los libros, esas películas nos gusten, pero tenemos un arma, la Educación, que nos permite diferenciar entre la ficción y la realidad.

Para los interesados en ver los resultados de la encuesta:

Encuesta realizada por CONACYT. Fuente: eluniversal.com.mx

En próxima entrega: Las dificultades para hacer Ciencia en México y Latinoamérica… el refrito.

El científico debe ser escéptico hasta de si mismo

El científico debe "mantener la lupa escéptica cerca del cuaderno de notas del investigador" Amazings.es (Imagen: PCWorld.es)

Hoy nos toca un artículo corto, para ser precisos haría bien en recomendarles leer el artículo que me trajo a escribir, pero por un poco de ego, lo haré más adelante. Ese mismo ego que me hace reservarme mi fuente, puede hacer que en muchas ocasiones, nosotros como científicos estemos propensos al autoengaño, haciendo que nuestros resultados tomenen una tendencia que en realidad no tiene.

Ya habíamos comentado, el científico por definición debiese ser escéptico, cualquier cosa debe ser causa de interrogante, inclusive sus mismos hallazgos, esos que lo llenan de gloria, tal y como le sucedió al Dr. William Schooler, la teoría que lo lleno de gloria al graduarse de la Universidad de Washington (UW) no lo tenía 100% satisfecho, aun cuando sus propios colegas lo adulaban, en el crecía la duda sobre su propio estudio, pasaron 5 años para que lograra demostrarse a sí mismo y al resto de la comunidad científica que estaba equivocado.

Esto puede verse magnificado aún más si existe de por medio, más allá del ego científico un jugoso incentivo para la billetera de muchos. Pero ahorita no estamos para juzgar a quienes se prestan a dicho juego. Buscamos herramientas para mejorar nuestros sistemas para incrementar el conocimiento y que cuando lo hagamos este sea cada vez mejor, más preciso, con la menor posibilidad de error y en esto no se traduce forzosamente la aribratria p= 0.05.

Es precisamente el escepticismo en si misma lo que caracteriza a la Ciencia de una pseudociencia, ser capaz de autocriticarse, se juzgarse y analizarse, de pedir una demostración a lo que aparentemente ya demostró. Es hora de desenmascarar a mi fuente de inspiración, el artículo de Pedro J. Hernández en Amazings.es, en el escudriña a su vez el multicitado artículo del  Dr. John P. A. Ioannidis “Why Most Published Research Findings Are False“. Ioannidis no tiene otro mérito, por decir que es poco, que recordarnos a los que hacemos de una u otra forma Cienca que somos sujetos de error, que no hay verdades absoultas ni conocimiento infalible, que somos víctimas apasionadas de una espiral sin fin, que nos alimenta a continuar investigando, a poner en tela de juicio cuanto tengamos frente y a continuar tratando de responder un sin fin de preguntas.

Advertencia: Este artículo puede ser utilizado por pseudocientíficos para hacernos dudar, denles las gracias y recuerdenles que si dudan son científicos… Cuidado con sensacionalismos, porque muchos querran vender,como es el caso de The Atlantic, donde se utilizan títulos amarillistas como Mentiras, Malditas Mentiras y Ciencia Médica

Ioannidis JPA. Why Most Published Research Findings Are False. PLoS Med 2005;2(8): e124 doi:10.1371/journal.pmed.002012 PMID  16060722

Fuente: Amazings.es

Tras su muerte Carl Sagan sigue trascendiendo

Hace 14 años, moría, víctima de una neumonía, Carl Sagan uno de los grandes inspiradores de muchos de los que nos adentramos en el mundo de la Ciencia.

Aún cuando tal vez no estudiemos Astronomía, Física, etc. quedamos fascinados por la serie Cosmos y sus libros, entre ellosel Mundo  y sus Demonios, que vío la luz poco antes de que su autor falleciera.

Hoy cientos de blogs de ciencia hablarán de él, yo no me siento capaz de ahondar en la temática, cualquier cosa que pudiera decir quedaría corto. Simplemente puedo decir que hay que continuar escépticos, preguntarnos el por qué de las cosas, pero no quedarnos en la pregunta, llevar a cabo las acciones para encontrar una respuesta, que sin duda, nos generará aun más dudas.

Fuentes: Amazings.es / La Ciencia y sus Demonios

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