Publicado previamente en La Jornada Aguascalientes

Una familia de tantas (1948) (Imagen: cinemexicano.mty.itesm.mx)

Si buscamos una razón por la cual México no avanza como debiera, en realidad encontraríamos muchas explicaciones y es muy triste reconocerlo porque es un país que tiene todo el potencial humano y natural para lograrlo.

En esta columna no me es posible resumir todas, pero me gustaría comentarles un par de fenómenos aparentemente opuestos que he tenido la fortuna de experimentar en las últimas semanas y me digo afortunado porque recordemos que lo que no te destruye te hace más fuerte. Estos podemos aplicarlos a cualquier campo, ya sea en la política o bien en la ciencia y medicina que son los temas que nos ocupan en esta sección. En realidad estimado lector puede llevarlo a su vida diaria.

En México tenemos la mala costumbre de envidiar el éxito de los demás. Por lo general, cuando alguien triunfa, ya sea en lo personal o en lo profesional, no tardan en aparecer los comentarios de envidia e inclusive las acciones contra de él. No importa de que se trate, ya sea de un nuevo trabajo, un mejor puesto laboral o buenos resultados en la escuela, quien lo alcance se enfrentará a la crítica de quienes lo rodean y a las trabas que muchos le pondrán en el camino.

Por el contrario, tenemos la costumbre de cuidar al ‘desvalido’ si importar el por qué de esa situación. Estamos acostumbrados a un falso paternalismo, en donde creemos que el más ‘débil’ debe ser abrazado, arropado y apoyado y no siempre está en solucionarles sus problemas o defenderlos en forma sistemática la mejor manera de ayudarlos. Es por ello que constantemente los charlatanes utilizan el supuesto ataque de las grandes industrias farmacéuticas como gancho para que cientos sino es que miles de incrédulos y paternalistas caigan en sus redes y así vender gotas cura todo.

Al ser casos opuestos, ¿cómo saber que no caemos en alguno de los extremos? Mientras en unos han invertido su tiempo, dinero y mucho esfuerzo para llegar a donde están, los otros únicamente necesitan de un poco de entrenamiento histriónico para convencer a la población. Aprovechan la ignorancia de la gente respecto a lo complicado y caro de la investigación farmacéutica y los embaucan para que compren agua y azúcar a precio de oro.

Este mismo fenómeno lo vemos en los padres que tal vez guiados por el amor o tal vez por un falso orgullo, piensan que sus hijos deben de pasar cualquier materia y que si no lo hacen la culpa es única y exclusivamente del profesor, por lo que educan a sus hijos en este vicio, en donde pensamos que debemos obtener cualquier cosa por la vía sencilla, sin luchar o trabajar para conseguirlo.

Con esas enseñanzas el joven cree que tan sencillo como resulta asistir a una reunión con el rector de la universidad y exigir la remoción de un profesor basados en una falsa acusación, será el conseguir el éxito en un trabajo cuando salga de la carrera o que con tan solo con reclamarlo le será otorgado cuanto desee.

Esta estúpida forma de pensar nos ha llevado a estar como estamos, un país que teniendo todo el potencial para salir adelante se queda estancado sin avanzar, todo porque esperamos que el otro lo haga otro por nosotros ya sea “porque es su obligación”, “para eso le pagamos”, “él quiso ser presidente o director” o bien “para eso estudio lo que estudio”.

Para todos aquellos que se vean afectados por el primer fenómeno recuerden la frase apócrifa del Quijote, “Los perros ladran Sancho, señal que en camino vamos”. Para aquellos que envidien el éxito de los demás, en lugar de gastar su energía en criticar o tratar de derribar al prójimo, inviertan ese tiempo y creatividad en hacer algo de sus propias vidas.

Si en ocasiones se encuentra en la situación de ver al ‘desvalido’ recuerde que no siempre la limosna es la mejor ayuda, en muchas ocasiones en lugar de darles de comer es mejor darles una caña de pescar y enseñarles a obtener su propio alimento en base a su propio sudor y esfuerzo. Por otro lado, dude siempre de aquel que quiere vivir generando lástima, lo más frecuente es que estos resultan ser hábiles farsantes que lo que buscan es estafarlo.

A los padres de familia recuerden que en muchas ocasiones podrán obtener beneficios para sus hijos por la salida fácil, podrán pasar por encima de otros, sin importar si afectan o no su vida profesional o personal, pero recuerden la tercera ley de Newton “Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria”, créanme que se cumple. Es una lástima ver que esos son los principios que infunden en su familia ¿Qué podemos esperar de para sociedad con padres como ustedes?

En resumen, para estos y otros muchos factores, si queremos que México cambie, empecemos por cambiar nosotros.

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