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Tchaikovsky en el aula de Medicina

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Pyotr Ilyich Tchaikovsky

Publicado previamente en La Jornada Aguascalientes

Esta semana retomamos las clases en la universidad, para iniciar el curso realicé una dinámica que sin duda alguna sacó de balance a más de uno. Nadie se hubiese imaginado que el profesor de Fisiología pondría para empezar el curso la Obertura 1812 de Tchaikovsky. ¿Pero que tiene que ver esta maravilla musical con la Medicina?

Empecemos con los datos alarmantes, muchos de mis alumnos jamás habían oído una pieza de música clásica, el 80% de ellos nunca han ido a escuchar una orquesta en vivo y como para una inmensa mayoría de la población (jóvenes y adultos), la música clásica les resulta aburrido, incomprensible y sin chiste.

Si la melodía no va acompañada de una canción no vale la pena, curiosamente no importa si no entienden lo que cantan en ella, porque a veces se les ve tarareando música en inglés y francés, pero es buena porque sale en el radio, solo hay una excepción, la ópera no está en esta clasificación.

Por lo anterior queda claro entonces que para muchos fue la primera vez que oían la Obertura 1812 completa. Las caras de asombro al iniciar la música fueron muchas, pero fueron más las de incredulidad, no entendían que estaba pasando. Sin duda más de uno la habrá relacionado con soundtrack de películas como V de Vendetta entre otras, pero no como una pieza musical tan basta como es esta obra rusa. Estoy seguro que si acaso uno o dos la habían escuchado detalladamente previo a este experimento del profesor Fisiología.

Tchaikovsky logra en 15 minutos llevarnos desde la angustia hasta la alegría y realiza uno de los primeros “remixes” de la historia, combinando obras religiosas como “Dios proteja a su Pueblo” de la Iglesia Ortodoxa Rusa con música tradicional como la danza “A la puerta, a mi puerta” y algunas obras militares, además de marchas como La Marsellesa el himno de Francia y considerado uno de los más bellos del mundo, campanadas, cañonazos y el himno imperial ruso “Dios salve al Zar”.

Pero esta mezcla lleva un orden que nos guía a través de la historia, desde que el pueblo ruso se entera que Francia les ha declarado la guerra, hasta la retirada del ejército napoleónico y los festejos de los moscovitas. Entre ambos sucesos, nos topamos con la invasión francesa, la retirada rusa y el crudo invierno de la región.

¿Pero a caso iba a demostrar algún fenómeno de la fisiología de la audición? En realidad no, sino que busqué demostrar la hipótesis de que por lo general cuando estereotipamos algo ya no le damos oportunidad. Esto sucede con la música clásica a la que se tacha de aburrida, sin sentido, anticuada, snob y un largo etc., pero también ocurre con otras artes, con la historia, las matemáticas y muchas áreas de la Ciencia, la Fisiología no es la excepción.

La materia ya tiene varios estigmas que arrastra de décadas, que sí es difícil y uno de los “cocos” o “filtros” en los primeros semestres de la carrera de Medicina, etc. Como materia básica, muchas veces es vista también como aburrida porque no captan como puede aplicarse en lo que ellos quieren hacer que es ver y curar pacientes. Nada más lejano de la realidad, la Fisiología es el punto de partida, junto con la Anatomía, la Bioquímica y la Histología para comprender el proceso de la salud y enfermedad corporalmente hablando, así que decir que la Fisiología no tiene aplicación es una aberración, pero a su vez una sentencia para el futuro de los estudiantes que bajo ese estigma poca o nula atención le ponen.

La falta de curiosidad en la juventud es alarmante, pero si bien es cierto que en mucho influyen nuestros sistemas de enseñanza, la problemática tiene varias aristas que la originan, en casa los padres matan la curiosidad de los hijos tal vez por no poder contestar todos los ¿por qué? planteados. Luego los mismos padres prefiere comprar consolas de juegos o sentar a sus hijos frente al televisor que darles un par de libros o enseñarles a utilizar la computadora para algo diferente a los juegos.

Pero los mismos jóvenes tienen culpa también, tal vez guiados por falsas expectativas o por casos como los líderes de compañías como Facebook, Twitter, Google que empezaron siendo estudiantes o el mismo Steve Jobs que confesaba haber logrado sus éxitos sin haber terminado la universidad, pero lo que los muchachos no entienden es que hay una diferencia entre ellos y estos empresarios, esto es la curiosidad.

Jobs se metía a clases de diferente cursos o compartía sus ideas para ir mejorando sus computadoras y lucho hasta conseguirlo, fue una combinación de curiosidad y esfuerzo la que lo llevó al triunfo. Lo mismo los estudiantes de Stanford que crearon un buscador y que originalmente tenían una vieja casa rodante como oficina, que tocaron las puertas de muchos inversionistas para obtener su apoyo y hoy son una de las empresas líderes en tecnología, Google. Tal vez más espontáneo pero también producto de la curiosidad es la historia de Facebook o Twitter.

El problema es que los jóvenes hoy en día creen que las cosas se dan por generación espontánea. Me queda claro cuando me dicen que no comprendo lo que es estudiar Medicina o desvelarse. Lo sé, probablemente mis maestros dijeran lo mismo de mí, pero cuando hablo con ellos me confirman que hoy en día el espíritu se nota caído y es que ya no tienen miras a futuro, sus metas no existen y es ahí, cuando faltan los sueños que la curiosidad muere.

Espero que Tchaikovsky haya logrado desperar en al menos alguno de ellos la ilusión para seguir buscando cosas nuevas, una ilusión para crecer como profesional y sobre todo como persona.

Vino bueno, vino malo

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Wine House de Sabine Marcelis

Publicado previamente en La Jornada Aguascalientes

Si hay algo importante en la ciencia es que para afirmar algo hay que demostrarlo y si esto no se puede se trabaja hasta lograrlo o descartarlo como cierto, pero jamás podremos dar algo por verdadero hasta no tener “los pelos de la burra en la mano”, sin duda por ello es que en muchas ocasiones tenemos grandes distanciamientos entre los hombres de fe y los hombres de ciencia. Lo cierto es que será más fácil ver como se retracta un científico o lo fuerzan a hacerlo que ver como un hombre de fe acepte que algo en lo que cree está mal.

Hablemos en sí de un hecho de ciencia sobresaliente, durante años se han realizado estudios sobre los beneficios que el consumo moderado de vino ofrece a la salud, en particular el vino tinto. Las noticias en torno a ellos siguen surgiendo, pero las más recientes no son tan alentadoras, de hecho pertenecen a los “renglones torcidos de la ciencia”.

Las autoridades de la Universidad de Connecticut han hecho público que el Dr. Dipak K. Das ha hecho fraude al falsificar los registros de sus investigaciones sobre los efectos antiinflamatorios y cardioprotectores del vino, particularmente de su componente resveratrol. Sus artículos habían sido publicadas en diversas revistas científicas, pero el 11 de enero los directivos de la universidad antes mencionada notificaron a 11 de estas publicaciones para que hicieran público a sus lectores las disculpas de la institución por la falta de ética del investigador.

La Universidad informó que una llamada anónima en el 2008 puso en alerta sobre irregularidades en las investigaciones del investigador, tras 3 años de investigaciones y un informe de 60 mil páginas, se asentaba que el Dr. Das había incurrido en al menos 145 fraudes graves. Entre ellas se destaca en el New York Times que fueron retocadas las fotografías de los marcadores de proteínas de las muestras biológicas.

La universidad había obtenido del gobierno federal de los Estados Unidos un fondo de 890,000 dólares otorgados por las investigaciones de Dipak K. Das los cuales se negaron a recibir, además de congelar toda la financiación externa en el laboratorio del científico e iniciar un proceso de despido de acuerdo a los estatutos de la Universidad de Connecticut por haber sido atrapado in fraganti violando el Código de Conducta de la Universidad.

¿Pero entonces todo es mentira?

No, sin duda hay muchos científicos que están investigando sobre el tema en forma seria y han encontrado beneficios en el consumo del vino, para ser específicos de ciertos productos de la uva como es el mismo resveratrol pero no queriendo hacerlo parecer la panacea, como algunos medicamentos milagro quieren hacerlo ver como con MOINSAGE, producto milagro que afortunadamente ya fue retirado por la COFEPRIS desde principios del año pasado. (Aunque se sigue anunciando, algo me dice que la corrupción volvió a ganar)

Y es que como mencionaba, existen datos que sugieren que la ingesta de vino, o algunos productos que en él se encuentran, antioxidantes flavonoides y no flavonoides, resultan ser beneficiosos para la salud, pero aún no hay evidencia suficiente para asegurar que es verdad, así que científicos de verdad se esfuerzan día a día para demostrarlo antes de sacarlo a la venta como la cura de todos los males, además de que deberán estar convencidos antes de que en sus beneficios en su inocuidad, es decir que no ocasionará daños en la salud de quien los tome.

Por lo pronto las autoridades de salud en nuestro país están buscando poner trabas a los vendedores de milagros, en aproximadamente 2 meses la COFEPRIS podrá disponer la suspensión de los anuncios televisivos de productos milagro en un plazo de 24 horas posterior a la orden. Habrá que buscar formas de detener a los merolicos modernos, que disfrazando sus pócimas con pseudociencia quieren venderlas como reales, ahí tenemos el QIAPI 1 del Dr. Arturo Solís quien se resiste a mostrar pruebas reales de la veracidad de sus productos, solamente ofrece “testimoniales”.

Ojala los líderes políticos y religiosos, padres e hijos, alumnos y maestros aprendiéramos de las autoridades de la Universidad de Connecticut y aceptaran sus errores, tomando cartas sobre el asunto. En este caso quien cometió el fraude no fue directamente la Universidad, mucho menos alguno de los directivos, pero el trabajo del Dr. Das estaba bajo su supervisión y por lo tanto era su responsabilidad.

thomas davisthomas davis